Sound of Silence

Sound of Silence

domingo, 4 de marzo de 2018

Cuentos

Aunque el sol este a 400 kilómetros 
y ya no duela,
y la luna sólo salga
en las mejores noches

sigues siendo mi mejor letra,
mi mejor canción,
mi césped con todas sus flores
tú cielo y todas sus estrellas


domingo, 31 de diciembre de 2017

La Fin

 

No quieras saber de mi vida no me hagas hablar... que si vivo es para olvidar



Perdí de manera irrefutable un año que estaba ganado. Hubiera sido el mejor, sin duda, pero ha acabado siendo el peor. Solo queda el azul, sin asteriscos, el que nunca decepcionó.




miércoles, 27 de septiembre de 2017

domingo, 2 de julio de 2017




Tuve un plan, quise ser feliz y morí en el intento.                                    

miércoles, 28 de junio de 2017

I was running from the past

Deja que empiece la canción... que esa voz te mezca una última vez...



Llueve y las luces de la 5th se reflejan sobre el pavimento mojado. Conduces en un coche con tantos golpes como tu cuerpo. Te paras a pensar, frente a un bloque de viviendas, las historias de los que allí habitan. Te gusta indagar en los pensamientos de la gente de a pie, de sus miedos, sus pasiones, sus sueños... Ves una pareja mayor entrando al portal, sonríendo como la primera vez. Un escalofrío recorre tu cuerpo, jamás nadie te miró así.

Continuas tu camino, en la ciudad más grande del mundo, y no crees que haya nadie que pueda sentir lo que llevas hoy dentro. Te arrancarías el pecho si fuera posible y las drogas esta vez no te valen. Sigues volviendo a darte de bruces contra el muro, a pensar sobre lo mismo.

Ser nadie en cualquier parte, 

ni un verso en mal lugar, 
ni una palabra equivocada, 
ni un espejismo, ni un quizás... 

no fuiste nada.

Conduciendo sin rumbo, a cualquier lugar, dejando atras en tu espejo retrovisor las luces de la ciudad, es media noche en Harlem, y tú sigues siendo 

mi eterno anochecer.


domingo, 18 de junio de 2017

Entre disparos de cocaína




Serían las 2 de la mañana cuando el oscuro antro donde me encontraba quedo iluminado por la chica que acababa de entrar. No supe muy bien cómo pero empezó a haber fuego cruzado en la osucuridad. Al rato, empezamos a charlar de una manera superflua, sin darle demasiada importancia a las palabras, como si bailaramos un vals con el corazón latiendo a un 3/4. Las turbias miradas de complicidad hacian presagiar que era de esas mujeres que les quedaba pequeña la cama de matrimonio. Y es qué de vez en cuando te encuentras con  mujeres que sueñan en plata de ley. Ella había llegado en el mejor momento, en la lujuria de aquellos días

Hace tiempo que no sé de ella... echo de menos la claridad de sus ojos en los días finales de invierno

No, no tenía rival